Gobierno de Santa Fe

La moda femenina en los inicios del siglo XIX

En los años previos a la revolución de mayo las mujeres de las clases altas porteñas se preocupaban mucho por la belleza y el arreglo personal en el marco de sus estrategias para garantizar un casamiento provechoso.

En Buenos Aires, las mujeres de la elite socializaban con nativos y extranjeros en las tertulias, donde se destacaban por su buen gusto, que no siempre guardaba relación con la comodidad de las prendas que lucían.
No obstante, la idea de la apariencia ante todo parecía primar en la moda porteña de aquella época, lo que sin dudas atrapaba y enamoraba a los varones. Según el recuerdo de Juan Parish Robertson “(…) Entre tanto, se daban las más espléndidas tertulias por madama; y vi congregadas, noche a noche, en su casa, tales muestras de belleza y viveza femenina, que hubieran suscitado envidia o impuesto admiración en los salones ingleses. Las porteñas, con razón se jactan entre ellas, de mujeres muy encantadoras, quizás más pulidas en la apariencia y maneras exteriores que en gusto altamente refinado; pero tienen tan buen sentido, penetración y viveza, de haceros dudar si no sean mejores tales como son, que lo serían más artificialmente enseñadas”.

Por lo general, las mujeres lucían vestidos de talle alto, ceñidos por debajo del pecho, con una fuerte reminiscencia de los quitones griegos; razón por la cual los denominaron también vestidos de corte imperio o faldas de medio paso. La confección de dichos vestidos se realizaba con telas livianas, por ejemplo, la llamada muselina, la cual si bien hacía lucir espléndidas a las mujeres, tenía el gran defecto de provocar alergias al entrar en contacto con la piel.