Gobierno de Santa Fe

Matrimonios por conveniencia

El sentido y el contenido de lo que llamamos “amor” ha cambiado a través del tiempo de múltiples maneras. En la sociedad colonial la relación conyugal prescindía del amor. En los hogares de la “gente decente” era habitual que los padres eligieran esposos para sus hijas. Los matrimonios así pautados no tenían en cuenta los sentimientos de las jóvenes sino los intereses económicos y políticos de la familia. Los ricos comerciantes, por ejemplo, se preocupaban por pactar matrimonios con hombres que a través del ahorro y la buena administración dieran continuidad a sus empresas mercantiles. Susan Socolow1 sostiene que el casamiento de la mujer criolla socialmente establecida con el recién llegado de España era una norma extendida por la mayor parte de Hispanoamérica.

Los sentimientos que unían a los cónyuges eran la deferencia, el respeto, la religiosidad y la obediencia de la esposa al esposo. Sin embargo ya hacia fines del siglo XVIII, junto con la difusión de las nuevas idea europeas, esto comenzó a ser cuestionado. En “Del amor en el matrimonio”, texto traducido por Joaquín Acosta para uso de María Josefa Valencia de Acevedo, puede leerse: “La sensibilidad en el matrimonio es un deber, en cualquier otra relación la virtud puede bastar; pero en aquellas en que los destinos son entrelazados, en que el mismo impulso sirve por decirlo así al palpitar de dos corazones, parece que un cariño profundo es un vínculo casi necesario”.