Gobierno de Santa Fe

Las Boleadoras: La temida arma originaria.

En la publicación “La Boleadora” de Alberto Rex González se citan fragmentos que nos muestran la importancia de la misma: “…fue el arma de guerra y de caza por excelencia del indígena de las planicies.”, “…la destreza en el difícil arte de su manejo, que, con toda razón, admiró al cronista y llenó de temor al soldado hispánico.”, “…quizá se trate de una de las armas arrojadizas más antiguas de la tierra.”

Se usó la boleadora de una sola piedra llamada “bola perdida”. También las boleadoras de dos (“…llamada comúnmente avestrucera…”) o de tres piezas que algunos autores las llama “las tres marías”, “…comúnmente guanaquera o potrera”. El Padre Paucke describe las boleadoras como juego de niños, fabricadas con huesecitos que usan para enredarse arrojándolas contra los animales domésticos.

El arma de uno de nuestros superhéroes nacionales de historietas, Patoruzú (o Patoruzito) el último de los tehuelches, a los que los conquistadores españoles habían visto en su momento como gigantes dotados de fuerza prodigiosa. Las boleadoras han pasado a ser, también, un elemento coreográfico para bailes folclóricos gauchescos.

En nuestro Museo las podrá ver de cerca sin temor alguno.