Gobierno de Santa Fe

La educación moral femenina durante el Virreinato

En la América virreinal, la educación femenina se fundaba en criterios misóginos y tenía como objetivo asegurar la moralidad de las niñas y jóvenes, apartándolas tempranamente a las actividades mundanas y el conocimiento.
La moralidad femenina era celosamente vigilada, y con ese fin la Corona desarrolló instituciones específicas: beaterios, órdenes religiosas femeninas e instituciones como las Casas de Recogimiento. 

 
Los beaterios, eran organizaciones de mujeres piadosas que decidían hacer vida en común, asumiendo como tareas perfeccionar la fe, servir al bien común y albergar y educar a niñas huérfanas, indígenas o mestizas.
En las Casas de Recogimiento, se recluía a las jóvenes cuyas conductas “desviadas” de la moral imperante escandalizaban a la sociedad; también vivían refugiadas que buscaban asilo; depositadas, que eran abandonadas por sus maridos; y aquellas que habían caído en desgracia, huérfanas, o hijas de mujeres residentes. 

 
Permanecían allí aproximadamente hasta los dieciséis años, y mientras tanto aprendían catecismo y distintas labores (hilado y tejido) que constituían su sustento o su dote, si llegaban a casarse. 

 
En Santa Fe la Vieja, entre 1615 y 1621, funcionó una Casa de Recogimiento, donde 18 jóvenes provenientes de familias notables fueron recluidas. Aquí, más que una finalidad moral se perseguía un objetivo económico: constituir a través del trabajo la dote que les permitiría luego acceder al matrimonio.