Gobierno de Santa Fe

El misterioso origen de las botas de potro.

De creación tehuelche, del ingenio gauchesco o de herencia europea; las botas de potro recorrieron nuestros paisajes armadas del corvejón (codo) de las patas traseras del animal (caballo, vaca o gato montés, puma, yaguareté: botas de gato). Flexibles y livianas, con pelos o lonjeadas (afeitadas a cuchillo) y las puntas abiertas de las que sobresalen los dedos de los pies; formaron parte de la vestimenta típica de nuestros gauchos.


Prohibidas por el Cabildo para evitar la matanza indiscriminada de ganado para su fabricación, fueron quedando en desuso.


Este calzado originó algunos refrenes: “No es pa´cualquiera la bota e´potro” o “Flojo como bota bien sobada” (haciendo referencia al proceso necesario para que el cuero no se seque en las piernas del usuario)


Podés conocerlas visitando nuestro museo.