Gobierno de Santa Fe

El bernegal y la historia del mate

Según los relatos de los jesuitas de los siglos XVII y XVIII, los habitantes originarios de nuestra zona consumían la yerba en una calabaza ahuecada, poniendo las hojas y llenándola con agua fría. Tomaban la infusión utilizando sus dientes como filtros y se la pasaban “de boca en boca” hasta consumir toda el agua. 

 
Al adoptar los españoles esta costumbre, introdujeron una serie de transformaciones, ya que les causaba repulsión beber  de una calabaza que pasaba por boca de todos. 


Por esta razón inventaron un “apartador” que se utilizaba para detener la yerba molida y tomar el líquido. Además utilizaron el “bernegal”, especie de tazón de cerámica donde preparaban y bebían aquella infusión. 

 
Nos cuenta Zapata Gollan: “Además del "bernegal", que desempeñó las funciones de la calabaza grande (Cucurbitamoschata) entre ciertas clases sociales dentro del ambiente urbano, se introduce el uso del mate o calabaza pequeña (Lagenariavulgaris), de la que toma el nombre no sólo la yerba paracuaria de los jesuitas (Ilexparaguariensis), sino también su infusión. Pero este nuevo elemento, por su tamaño, reclamó el uso de un sustituto del "apartador", que a la vez que filtrara la yerba permitiera sorber la infusión por la pequeña boca del mate. el P. Paucke dice que se valían de "un botón redondo, hueco, perforado por completo por pequeños agujeritos"; y según el P. Dobrizoffer, también se usaba, "un cañito de madera o alguna caña".


Según los relatos, los españoles habrían usado el bernegal y el apartador para preparar la infusión, y el mate y la bombilla para beberla, hasta que finalmente se abandonó el uso del bernegal.